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La Coctelera

Vomitados en el Bukowski

Damas Chinas

Asi, por las buenas

como todo,

mi oreja llena de laudes,

tobillo del reves,

ovillo,

no tenemos tiempo.

Comer galletas y preguntar tonterias

fue mi pasatiempo favorito

antes de encontrarte,

inprovisar

la mayor de las cargas

saber en demasia

y finjirse estupido

para no desentonar

como bolso y zapato;

el planeta gira tan despacio

que parece que lo estoy empujando

en vez de ser arratrado,

o que lo estoy arrastrando conmigo

en vez de dejarme empujar.

Comer galletas y preguntar tonterias

era taaaan divertido

hasta que se agotaron las preguntas

por qué somos de colores

por qué la madera flota

por qué dormimos

qué es el horizonte

qué es la ansiedad

qué es un idolo

qué significa coadyuvar

por qué no sabemos aprender

para qué sirve el apendice

cuándo me llegará la postal,

esa que dices que me enviaste

desde no se donde...

La primera vez que te vi

perdi la curiosidad

la segunda vez que te toque

perdi el apetito

la proxima vez que nos encontremos

tal vez pierda el interes por mi mismo

y concentre mis energias

en ser yo el que responda…

te toca mover.

Vomitados en el Bukowski

SATURNO

Acabare quedándome a tu lado

sin hacer más preguntas;

acabare dormido a tus pies

sin obedecer,

per ma ne cien do...

Rendido de caminarte

sucumbiré a los teléfonos que lloran,

a las toallas sucias,

a los ceniceros gigantes

como palabras,

a los sonidos intermitentes

a los puñetazos.

Hoy cenaremos

ensalada de aire

y sopa de agua;

¡que me arranquen los pulmones

y me amputen los tobillos,

antes de volver a reprocharte!

Acabaremos alargando las horas

como papel dorado

hasta matarnos el uno al otro;

acabare perdido.

o perdido:

compréndeme,

mira esos pájaros,

ellos no piensan como tu o yo,

a ellos les da igual a donde ir,

se dejan llevar por el aire

como si estuvieran muertos,

así debería de ser todo.

Ellos no opinan,

ni padecen,

no tienen objetivos

carecen de todo instinto,

de todo sentido del rumbo...

...¿ah, no?...

pues vaya...

Vomitados en el Bukowski

POLIESTIROL

Tiendo la ropa.

Emparejar calcetines

es toda una proeza,

recojo la ropa

tendida anteayer.

Tu, y yo,

espalda contra espalda,

si tu no hablas, yo tampoco,

si no te mueves, yo tampoco.

La comida está casi lista,

y nos señala

cargada de hambre,

cargada de humo;

la comida se está quemando,

si no te levantas, yo tampoco,

si tu

no te levantas, yo tampoco.

La cocina esta ardiendo,

el aire se llena

de aroma a vinagre,

el techo comienza a quejarse.

Si tu no respiras, yo tampoco,

si tu no me tocas, yo tampoco,

si tu no reaccionas... debería huir de esta casa

antes de ser sepultado por el fuego;

no es por ti, es por mi vida,

espero que lo comprendas.

Tiendo la ropa,

emparejar calcetines

es toda una destreza,

monocromo,

monocromo con monocromo;

inventar incendios

ya no es divertido....

Vomitados en el Bukowski

JABON DE AZUFRE

Todo se me olvida,

todo desafina

en veintisiete años de distancia,

en las palabras de un preludio

que sumando hubiere

si quisieres consentido.

Todo se me olvida,

y excitado repentinamente

por un crucifijo abandonado

trato de recordar

si el trabajo nos haría libres

o si el ocio nos arrastra;

recordar

que pongo mas felicidad de la cuenta

sobre la mesa de un extraño

que sobre mi propio cultivo,

recordar que jugar me divierte.

A, B, tendremos un escondite

bajo la colcha tejida;

C, D, tengo frascos repletos de hormigas

donde la miel ya no sabe a nada;

E, F, no quedaran casi mentiras

que reconocerte...

y así,

como si no pudiera respirar

te cantaría

las palabras del preludio

que sumando hubiere,

y si quisieres, te cantaría

las palabras de un preludio...

Si me cruzo otro día por la calle

y no te reconozco,

no me odies,

porque yo ya no te odio…

(a mi todo se me olvida)

Vomitados en el Bukowski

ROBLE

“Coronaria”,

escrito en letras de espuma...

Detenido en medio

del paso de cebra

miro sin mirar nada:

ayer respiraba sin esfuerzo,

porque no hay periódicos que me asusten;

los automóviles me increpan,

silban,

arrojan esputos de sus cláxones,

concentran espectadores

y señoras con carritos llenos de lechugas;

yo permanezco en pie,

en medio del paso de cebra,

dibujando suavemente un caracol

con mi dedo sobre el muslo,

intentando cerrar mi mano izquierda

rodeándome el cuello.

Ayer gritaba:

“coronaria...coronaria”

como si fuera el nombre de una calle de Barcelona,

o el salmo de una absurda ceremonia;

reías junto a mi,

y todo te parecía licito y con sentido;

Hoy, detenido, agotado,

sumido en el sutil colapso

de un no se qué

que me aterra,

alguien me empuja,

me desploma,

beso el paso de cebra;

miro sin mirar

los pies de todos

obligado a besar el paso de cebra;

nunca creí que hubiera tantísimos pies en esta tierra...

Mi dulce coronaria,

escoge rápido,

¿guadaña o segueta?.

Vomitados en el Bukowski

Cafeína

 

No se bebe lejía.

¿cuantas veces tendrán que repetírmelo

para que me entere?

tendrán que salirle yagas a mis yagas

para que tal vez considere

probar el alcohol…

Anoche tuve una pesadilla horrible

había paz encima de una colilla

y cuatro mesas mal puestas

en medio de la autopista

no había trafico

ni enredaderas

solo un espeso murmullo

y violines

muchos violines rotos;

no había nadie que me clavara agujas

nadie para reprocharme

y me sentía inútil

impotente.

Anoche soñé que no servia para incordiar

ni para estafar,

que jamás seré como otros nombres

ni llegare a la altura de sus aletas,

mi madre me llamaba fracasado

porque no conseguí mentirle

la ultima vez que escape de mi rutina,

mi padre agachaba la cabeza avergonzado

porque no fui capaz de equivocarme

cuando elegí ser incoherente.

había un pez encima de una colina,

ya no tenia gato,

ni escombros,

ni enfermedades de las que compadecerme,

no tenia miedos,

ni ganas de ganar a nada,

ni cosas a medias,…

Anoche tuve una horrible pesadilla

soñé que tu no habías estado nunca

pero que yo ya te amaba.

 

 

 

Vomitados en el Bukowski

0,5

me llevare ese…

no ese no,

el del estante de encima,

el de la izquierda…

izquierda

(¡dios, que estúpida!)

justo el de al lado

el del lomo rojo

el único que tiene el envoltorio al revés

el que se esta moviendo

el que me señalaba cuando me hacia el desentendido

al corretear por el pasillo

el que sabe que lo necesito y no me lo recuerda

el que nunca dice lo que quiere hacer

el de las luces

el que se distrae pataleando

y descansa cuando fuma

el que pregunta cosas que no quiere comprender

el de los accesorios de níquel

el que trae de regalo una lengua desconocida

el modelo mas adecuado para las tardes necias

el del botón de “no permitir”

el de las cuerdas

el que me repite su nombre

el que no trae garantías pero si condiciones

el de las explicaciones innecesarias

el de los vaqueros apretados marcando paquete

el que odia las flores

el que no concibe un mundo sin música

y vive en una caja sin oídos

el se me calza mi rabo como un campeón

el que besa y muerde con el mismo algoritmo

el de los cables enredados

el mas brillante de todos

ese…

me lo llevo puesto.

Vomitados en el Bukowski

Taladro

He tardado en encontrar lo que era mío,

el día en que aprendí a morir me sentí desperdiciado

 

(aquella película era buena…muy buena)

 

Vivo bebo

gateo escalera puerta mar cortina

menudos efectos especiales.

Me incorporé por la mañana

sabana picaporte

noticiario

buenos días planeta

y no respiraba

ni latía,

ni Australia

ni nada.

El día en que aprendí a morir

el teléfono se descolgaba solo

y la luz que entraba por la ventana

…olía

Jamás habrá nada mas hermoso

que el sonido de tu tos al despertarte,

que el quejido de mis muslos al nombrarte,

que el café y la orina

derretidos sobre el suelo,

tu y yo

la bóveda celeste,

las adicciones ,

lo perverso,

el intercambio.

Por fin, ya iba siendo hora,

he aprendido a hacerme agujeros

con la punta de mi antojo

y ha rebuscar como una partícula de “¿cuándo?”

la médula de mi fruta,

rascando en la desesperación

de traer a tu puerta

el gran regalo de aniversario.

Me incorporé por la mañana

espalda beso

axila comedor

y comencé a reír como un idiota

mirando la lámpara,

mirando tus ojos entreabiertos,

tu preguntas.

(He aprendido tanto desde aquella película…)

Acabo de hacerme un agujero nuevo

con la punta de mi antojo

justo en la sien derecha:

fóllatelo,

ahora.